9 de noviembre de 2014

Sin prisa.

Rutina, rutina, rutina y más rutina... !Ay que si no hago esto ahora luego no podré hacer lo otro!, !y sin lo otro lo llevo claro para hacer lo de después! Necesito hacer cosas para obligarme a hacerlas y no pienso disfrutarlas porque las haré lo más rápido que pueda para poder hacer más y más y poder sentirme realizado. Bien, solo de pensarlo me canso, a ver, ¿a qué viene tanta prisa y tanto jaleo de planes? Sinceramente, creo hay gente que disfruta del estrés, es decir, como que la sensación de ahogo en el día a día les mantiene vivos y saben jugar con ello y usarlo a su favor para activarse. No lo entiendo, menuda forma de gastarse la vida. Estas cosas no te llevan a nada más que al ahora y punto, y es triste. Es necesario pararse, o ni si quiera eso, simplemente bajar el ritmo, ser conscientes de lo que hacemos y disfrutar de ello. Aveces parece que los años pasan como esos últimos minutos del recreo en el colegio. Esos que para cuando nos queríamos dar cuenta de que quedaba poco tiempo, ya se habían pasado. Creo que esto se debe a nuestra forma de generalizar las cosas, es decir, dado que de este modo nuestros años acaban variando tan solo en pequeños matices, terminan siendo todos iguales formando un único recuerdo en nuestra cabeza que ya ni sabemos de dónde proviene. ¡Eso sí que es perder años de tu vida! No puede ser que pasen un cierto número de años, los cuales son tiempo muy valioso de tu vida, y finalmente no se resuman mas que en un único y vago recuerdo. Teniendo claro que el tiempo juega en nuestra contra, se trata de no usarlo a diestro y siniestro como máquinas, e incluso llegar al punto de poder saborearlo. No tener prisa por vivir, que todo lo que tiene que llegar llega. En ningún caso perder el tiempo, todo lo contrario, sacarle el mayor partido posible haciendo lo que queremos de forma pausada, disfrutando de ello, y sobretodo, viviéndolo. Que no sirve de nada querer las cosas de inmediato puesto que, al final, lo mejor es que todo tenga un proceso (mas rápido o mas lento) , el cual, tengamos que superar y que una vez alcanzado el objetivo podamos valorarlo como realmente se merece y sobretodo que realmente nos llené por dentro. Eso es lo que nos tiene que hacer sentir vivos, lograr algo, saber que tiene un precio, haberlo superado, y poder disfrutarlo. Y es que, en definitiva, la mejor forma de sentirnos vivos es viviendo, y para poder darnos cuenta de lo que vivimos hacen falta muchas cosas, ganas, pasión, esfuerzo, y mucho más, pero sobretodo, no tener prisa.