22 de febrero de 2017

Momentos.

11 de Octubre, aparentemente un día más en la ciudad de Calenda. Sin embargo, para Penélope no era un día cualquiera ya que celebraba su 18 cumpleaños. En su vida era un día importante puesto que significaba su paso de la niñez a la edad adulta. Además, tal y como ya tenía acordado su familia, era el momento de que se casara con Alfonso Barriocanal, hombre conocido por todos los Calendanos dado que poseía el control de gran parte de los comercios de la ciudad. Era un hombre con poder y sobretodo con gran cantidad de recursos económicos a su disposición con lo cual parecía un matrimonio bastante tentador para cualquiera. Sin embargo, a Penélope nunca le atrajo dicha idea puesto que sus beneficios eran a costa de proveer de madera a los habitantes de Calenda a su antojo, controlando los precios, explotando a sus trabajadores y talando todos los árboles de alrededor de la ciudad de forma masiva originando una preocupante deforestación en la zona.

Penélope conocía bien a Alfonso, con él junto con los demás niños de la ciudad compartió tardes de juegos en las plazas de Calenda cuando eran más pequeños, aunque él era 5 años mayor que ella. Siempre fue un niño amable y que se preocupaba por los demás hasta que un día la desgracia se le apareció de frente. Sus dos padres murieron en un incendio que se produjo en su casa, dejándole huérfano a él y a su hermano. Sin mucho tiempo para reaccionar se encontró con el negocio de la madera que llevaban sus padres dado que tal y como indicaban en su testamento éste recaería sobre el hijo mayor, que era él. Aún digiriendo su pérdida se puso al mando de una gran empresa que requería pulso firme a la hora de tomar decisiones, lo cual le fue haciendo poco a poco más ajeno a las necesidades de otras personas para centrarse únicamente en sus ganancias hasta llegar a ser el hombre corrupto de 23 años en el que se había convertido.

Su siguiente deseo era casarse con Penélope, dado que siempre había estado enamorado de ella. Como no podía ser de otra forma, Penélope rechazaba de forma absoluta al hombre en quien se había convertido y temerosa de estar abocada a un futuro a su lado, entró en una fuerte depresión. A pesar de no encontrarse ni mucho menos preparada para afrontar su destino, el momento llegaba por lo que decidió escaparse por el bosque a alguna aldea cercana para evitar su casamiento,  en vez de intentar descubrir si aún quedaba algo del antiguo Alfonso. Mientras vagaba por la inmensidad del bosque tuvo tiempo para pensar, sin embargo sus pensamientos se vieron interrumpidos por una imagen a lo lejos que parecía quererla decir algo. Penélope, con cierta cautela se acercó a lo que parecía la figura de una anciana que repetía en bucle una frase, "huir de los conflictos solo te acercará a ellos". Ante dicho mensaje Penélope adoptó una postura de incredulidad y le restó importancia, a pesar de que el mensaje siguió retumbando en su cabeza.


Entre pensamiento y pensamiento, llegó a una pequeña aldea que se llamaba Cián. Los habitantes de allí no destacaban precisamente por sus inmensas riquezas dado que simplemente era un pueblo pesquero, pero si que eran bien conocidos por su gran hospitalidad. Allí la ofrecieron alojamiento a cambio de trabajar en en el restaurante del puerto. Poco tardó en adaptarse dado que la vida en Cían se hacía muy tranquila comparado con la de Calenda. En el restaurante se dedicaba sobretodo a ayudar en la cocina como pinche, o con la limpieza si hiciera falta, además de cantar mientras los pescadores de la zona disfrutaban de la comida de allí. El canto se convirtió en su mejor forma de expresar la libertad que sentía en su interior desde que encontró aquella aldea.


Así pasaron 10 años...


Un buen día se acercaron a Cián un grupo de comerciantes, provenientes de Calenda, con el fin de lanzar una propuesta a los pescadores de la aldea. Conocedores de que siempre iban al restaurante del puerto a comer se acercaron allí para poder reunirse con ellos. Una vez allí, Fernando, el comerciante encargado de negociar con los pescadores les expuso su propuesta. Dicha propuesta consistiría en la construcción de una vía de ferrocarril que uniera Cián con Calenda con el fin de transportar y comercializar el pescado de la aldea más allá de sus fronteras. A su favor tenían gran cantidad de recursos para la construcción de las vías a su disposición, y un extenso terreno en el que colocarlas dado que la deforestación iniciada hace años por la empresa de Barriocanal había ido a mayores, hasta el punto de que cualquier bosque que pudiera significar un obstáculo para la construcción de la vía, había desaparecido. Como el trato parecía beneficioso para ambas partes no tardaron en sellarlo, con lo que ya solo quedó disfrutar de la comida. 

Fue entonces cuando Penélope apareció para cantar sus canciones tal y como venía haciendo todos los días. Justo en ese instante su mirada se cruzó con la de Fernando produciéndose simultáneamente una chispa en el corazón de ambos en forma de flechazo. En cuanto terminaron la comida, Fernando se acercó a conocer a Penélope personalmente, ella le explicó su situación allí, a lo que cual Fernando reaccionó invitándola a volver con él a Calenda. Una vez allí él la proveería de una buena vivienda para ella sola y un trabajo cómodo y bien remunerado. Aunque Penélope se encontraba muy unida a Cián, su corazón la pedía estar junto a Fernando y conocerlo aún más, así que decidió partir con él a Calenda para rehacer su vida. Ambos se confesaron sus sentimientos e iniciaron una vida juntos tras llegar allí. 

Apenas pasaron unos meses y Penélope ya se encontraba más que integrada en su nueva vida, pasó a tener un cargo importante en la empresa de Fernando, al cual cada día se encontraba más unida, y podía permitirse todos los lujos que quisiera. Aparentemente todo iba muy bien hasta que el proyecto de Fernando, que por paradojas del destino los había unido, se finalizó. Su puesto en la empresa la permitió observar todas las fatales consecuencias que su faraónico proyecto había provocado. Extinción total de los bosques de la zona, contaminación, explotación de todos los obreros de la vía ,y pobreza en Cián (dado que la totalidad del pescado se exportaba a Calenda). Todo a costa de sus propios intereses y de los de Fernando. Entonces apareció Fernando que también pudo ver dichos datos, aunque el prefirió fijarse en los que reflejaban todos los beneficios que iban a conseguir con su proyecto. 


-¿Y todo lo que hemos destruido?-. Preguntó Penélope.

-¿Y todo lo que hemos ganado?-. Respondió de forma tajante Fernando. 

-Supongo que no será un problema, ¿no?-. Añadió.

-No, supongo... -. Respondió Penélope no muy convencida.


Fue en ese instante en el que Penélope se dió cuenta de la persona en que se había convertido. Fue tal el shock que derrepente perdió la identidiad de sí misma. Ya no sabía lo que quería, lo que pensaba, o que clase de persona era, simplemente siguió como si nada, sin pensar, sin actuar, sin conciencia, pero con un remordimiento claro en su cabeza, que la acompañaría durante el resto de sus días.

Pasaron los años y la empresa de Fernando y Penélope se afianzó con el control total de Calenda, lo cual era un claro reflejo de lo que un día llegó a ser aquella empresa de Alfonso Barriocanal que tras años y años de muchas ganancias pero fatales consecuencias, decidió detener su actividad, para limpiar su conciencia, otorgándole todos los recursos de los cuales disponía, a su hermano Fernando, que se trasladó a vivir a Calenda tras la muerte de sus padres. El cuál terminaría finalmente casado con Penélope.

De nuevo 11 de Octubre, aparentemente un día más en la ciudad de Calenda. Sin embargo, para Penélope no era un día cualquiera ya que celebraba su 78 cumpleaños. Esta vez era distinto, cerraron la empresa hace ya años debido a que la explotación masiva de recursos provocó que se agotaran. Su marido falleció poco después debido a una serie de problemas respiratorios provocados por la falta de aire limpio. Se encontraba sola, con sus remordimientos, frente a un espejo, observando su reflejo. Y fue entonces cuando tras muchos años sin identidad se volvió a reconocer como aquella anciana que creyó ver en aquél bosque, mientras huía como solución fácil a un destino que no quiso afrontar en su momento, y que la dijo: 

"Huir de los conflictos solo te acercará a ellos".

Aunque ya era tarde para arrepentirse.