13 de marzo de 2016

Cuestión de fe.


Esa fuerza capaz de sacar a relucir nuestra mejor versión. Capaz de hacer que no aparezca esa duda que recorre nuestra cabeza sobre si es mejor detenerse totalmente y dejar escapar aquello que tanto ansiamos porque pasa el tiempo y solo sentimos que se aleja. O bien parar, respirar, y seguir más firmes y fuertes que nunca, olvidándonos de la opción fácil, huir, conformarnos, rendirnos, y únicamente teniendo en mente cada paso adelante que damos con el fin de lograr avanzar y no desistir sin haberlo intentado. Sin embargo, esta fuerza emana de nuestro propio interior. Desde mi punto de vista es clave y primordial saber creer en nosotros mismos. Saber todo aquello que somos capaces de hacer. Todo lo que deseamos lograr y todo lo que somos. Porque es ahí donde escribimos nuestra propia definición. Sin tener en cuenta a nadie más, simplemente nosotros. Solo si creemos en nuestro ser, solo si tenemos esa fe ciega que no necesita ni de pruebas ni de hechos para servirnos como clavo ardiendo al que agarrarnos, podemos ser capaces de conseguir todo lo que nos propongamos. Porque muchas veces nos infravaloramos pecando de exceso de humildad, y no se trata de creerse un ser divino, pero sí de confiar en nosotros y en nuestras infinitas posibilidades, ya que si tú no crees en ti mismo... 


¿Quién lo va a hacer?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Anímate a expresar tu opinión, puede ser de forma anónima, y con tu aportación ganamos todos :)

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.