- ¿Quieres triunfar?
+ DISFRUTA.
Aun recuerdo aquel día de quinto de primaria...
Mi afán por la
educación física me llevo a proponerla a mi madre que me apuntara a
multideporte. Todos mis amigos iban y era como una clase mas de
educación física para jugar al fútbol, baloncesto... Cuando ya estaba
todo decidido el destino me paró los pies pues, con mi edad, ya
no podía apuntarme a dicha extraescolar Mi madre, al verme disgustado,
intento buscar otra salida, algo que me llenase y
que estuviese relacionado con ello. Fue entonces cuando me
propuso fútbol baloncesto o tenis. A mi me sonaban bien todas la
opciones pero sin duda la de fútbol era la que mejor sonaba ya que era
el deporte de moda, siempre jugábamos en el recreo y poder destacar por
encima de los demás sonaba tentador. Lo que mas me sorprende cuando lo
recuerdo en la actualidad es que mi decisión en ningún momento pudo
depender de mis amigos, no se por qué razón, pero era algo entre mi
madre y yo. Ella me veía ilusionado con la idea de jugar
al fútbol pero también creo que se daba cuenta de que era mas
una cuestión de seguir y hacer lo que todo el mundo hacia. Entonces me
dijo: -¿Y por qué no el baloncesto?, tu hermana y tu padre lo hicieron
de pequeños y yo creo que se te tiene que dar bien, además así seguro
que creces.- Aparentemente no son las razones mas convincentes del
mundo, pero a mi me bastaron, llamadlo corazonada, presentimiento,
venada pero es lo que hice. Sin saberlo, aquel momento cambiaría el
resto de mi vida de una forma brutal, quién sabe si a mejor o a peor,
pero sin duda era el comienzo de algo grande. Poco a poco fui
llendo semana tras semana a entrenar, nunca antes había jugado pero
había algo que ya no me dejaba dejar de hacerlo. A partir de primero de
la E.S.O. dejo de ser un hobby, ya no lo practicaba por ocupar mi tiempo
o no quedarme parado sin hacer nada, ahora era una pasión. Nos hicieron
unas pruebas para la cantera del autocid y, una vez escogido, me apunté
y ya la cosa se puso mas seria. Pasé de entrenar dos días a la semana
una hora, a hacerlo tres días por semana dos horas cada día, mas luego
los partidos durante los fines de semana. El agotamiento era evidente
pero la ilusión de pasar un montón de tiempo con muy buena gente jugando
a lo que mas te gusta y encima en el equipo de tu ciudad te hacia
olvidar cualquier tipo de dolor. Poder decir: "Este finde jugamos en
Segovia" era una sensación indescriptible. Fueron dos años geniales en
lo que baloncestísticamente maduré mucho y conocí a mucha gente. Tras
desapuntarme, no podía dejar de practicarlo ni mucho menos así que me
apunté al equipo del instituto donde sigo actualmente. Al principio no
me encontraba nada agusto, me otorgaba demasiada presión a mi mismo y no
daba nunca lo mejor de mi. Esto me hizo pasar bastantes malos ratos
tras muchos partidos, yo sabía lo que era capaz de hacer pero la
precipitación y la imprecisión no jugaban a mi favor. Fue entonces
cuando abrí los ojos y recordé toda mi trayectoria anterior, porque
aquel chaval que se apuntó a baloncesto sin saber a penas como botar el
balón solo le importaba pasarlo bien jugando con los demás sin importar
que falle una canasta, sino pensando cuando sera la próxima vez que
pueda volver a intentarlo.
*Mi ejemplo a seguir, la persona a la que quiero copiar todos sus movimientos. Mi ídolo, Rudy Fernandez. #5

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